7 dic. 2010

Introducción


Aún no puedo creer que hayan pasado ya treinta años desde entonces. Son tantas las vivencias y tantos los recuerdos que aún permanecen frescos en mi mente, que todavía me parece estar en mi casa, con mis padres y mis hermanos. Una tarde fría y lluviosa de domingo. Mi madre prepara un chocolate caliente y mi padre juega con nosotros en el salón con uno de los juguetes que él mismo nos construía. Era increíble, con una simple lata o una caja de cartón nos hacía el coche más moderno o la casa de muñecas más hermosa que cualquier niño quisiera tener.
No teníamos dinero, lo justo para vivir, pero sí éramos poseedores de algo que a muchas personas les gustaría tener hoy en día: éramos felices y se respiraba amor…

1 comentario:

  1. cm lo sabes, n como ahora q los niños estos ns conforman con nada, me encanta xDD

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